lunes, 8 de febrero de 2021

[Era de los Místicos] Percal Infernal (Parte 4)

 El cálido reencuentro de los tres hermanos fue interrumpido poco después.

Neptuno había venido desde las lejanas tierras del sur... Pero no lo había hecho sola.

Tras ese cálido reencuentro, la propia Neptuno se separó, sin dejar de mirarles con una sonrisa y se hizo a un lado para presentar a sus invitados.


-Hermanos, disculpad que no haya podido avisaros... Pero estas nobles criaturas me han acompañado durante buena parte de mi viaje.

Con ellos he podido averiguar muchas cosas sobre lo que está sucediendo, y también sobre nuestros hermanos.

Dejad que os presente...


Él es Lucifer. -El demonio alado que respondía al nombre de Lucifer dió un paso al frente. Era un caballero de aspecto muy fuerte y porte orgulloso que manejaba una enorme espada, de piel violeta y cuernos retorcidos. Mantenía la barbilla alzada incluso en presencia de los tres hermanos.


Él... Es Satán. -Continuó Neptuno, con una sonrisa tierna que no se correspondía con el demonio que estaba presentando.

Satán resultó ser un baphomet de gran tamaño, que no paraba de resoplar por la nariz. Era un herrero, que portaba un carro fabricado con huesos. Se hacía evidente que estaba tenso, y tenía mucho que decir. Tal vez no con palabras... Por suerte, quien debía recibir toda esa ira, no se encontraba entre ellos.


La chiquitina es Leviathán. -Dijo mientras se agachaba para ponerse a la altura de una minidemon de color marrón.

Era difícil distinguir el sexo entre los demonios de esa raza, pero Neptuno se había tomado la molestia de conocerla y hablar con ella. Y parecía que se llevaban muy bien. Leviathán mostró una sonrisa afilada poco antes de susurrar cosas al oído de Neptuno.


El grandote es Beelzebub. -Comentó mientras presentaba a una abominación enorme y obesa, parecida a una mosca.

Beelzebub era un hechicero de profesión. Y parecía especialmente poderoso, a juzgar por el grimorio que obraba en su poder.


De pronto, Neptuno se dio cuenta de que su hermano Mercurio estaba intercambiando miraditas con una de sus acompañantes. Una súcubo especialmente atractiva, con una mirada que a priori parecía inocente.

Neptuno sonrió al percatarse de eso, y optó por nombrarla a ella en siguiente lugar. -Esta chica es Asmodeo, hermano.


-El siguiente era un apuesto íncubo que manejaba dos cuchillos y vestía ropajes nobles y caros. Traía consigo un carrito, dentro del cual dormía otra súcubo más, enroscada sobre un montón de oro. El demonio, optó por presentarse a sí mismo, y también a su compañera.

-Soy Mammon, a vuestro servicio. La chica que duerme en el carro es mi mujer, Belphegor. Os ruego que la disculpéis, pero ha sido un viaje largo y no está acostumbrada a recorrer distancias tan largas.


-Neptuno sonrió con amabilidad a Mammon, y volvió a dirigirse a sus hermanos.


-Estos siete demonios son los actuales líderes de su raza, hermanos.

Coincidimos cerca de Geffenia, hemos intercambiado información y... Desde entonces empezamos a viajar juntos.

Gracias a ellos he sabido de vosotros y del resto de nuestros hermanos.


-De esta manera, los siete señores demonios se unieron a la conversación.

Mercurio preparó el gran salón para todos ellos. Calculó mal el apetito de sus invitados, pues Beelzebub parecía ser un pozo sin fondo, pero por lo demás la reunión continuó con normalidad.

Resultó que estos demonios, desconocedores del enorme poder que Neptuno escondía en su interior, habían decidido en un principio, acompañarla hasta aquí conmovidos por su gentileza y amabilidad, para evitar que muriese.

No había sido hasta la mitad del camino, que habían sabido que tenían más en común de lo que pensaban.


Lucifer contó una historia inquietante a los tres hermanos, mientras Satán partía su tercera copa, incapaz de contener la rabia que le provocaba todo aquello.

Resultó que... Los demonios de todas las especies habían estado desapareciendo desde hacía unos años.

Habían sido pocos al principio, pero últimamente se había hecho evidente.

Leviathán había sido quien se había percatado de que estaban siendo encerrados en las mazmorras de Prontera, gracias a la red de información que manejaban los deviruchis.

Prontera era... Un lugar oscuro, rodeado de nubes negras que destilaba oscuridad ya desde antes del incio del apocalipsis.

Se decía que allí gobernaba un señor oscuro...

Algunos le conocían como Arturo. Pero otros... Se referían a él como Marte.

Y ese nombre... Era precisamente lo que había terminado de unir los caminos de los siete demonios, con el de Neptuno y sus hermanos.

Ni Mercurio ni tampoco Júpiter tenían idea alguna de lo que había pasado con Marte tras la guerra en Louyang.

Todavía la recordaban como una criatura pequeña. Indefensa. Frágil... Hábil con las artes oscuras, sí. Pero no lo bastante cómo para ser abandonada a su suerte. Era su hermana pequeña, a pesar de sus arrebatos infantiles y sus berrinches.

Oír su nombre haciendo referencia a un tirano que estaba capturando demonios no dejaría indiferente a ninguno de ellos.

El problema eran los demonios. Puede que Júpiter, Neptuno y Mercurio viesen en Marte el recuerdo de una adorable hermana menor.

Pero estos demonios veían una amenaza. Un enemigo peligroso. Un tirano que había atacado y encerrado a los suyos.

Alguien a quien eliminar. Y eso no ayudaba al consenso y a mantener una conversación en calma.


-Creo que efectivamente podría ser nuestra hermana pequeña.

Temo por ella. Me preocupa lo que le haya podido pasar todo este tiempo, desamparada y sin nuestro apoyo. Me da miedo que haya tomado elecciones equivocadas... O que las esté tomando.

Ni siquiera sé si será consciente de lo que está pasando con nuestro mundo en estos momentos...

El mensajero debería haber llegado fácilmente a Prontera, pero sin embargo Marte no ha respondido ni ha venido hasta aquí tampoco...

Lucifer y los suyos iban de camino hacia Prontera, dispuestos a liberar a sus compañeros. Pero si se trata de nuestra hermana... Confío en que no será necesario emplear la violencia. Podemos traerla con nosotros, dormiremos a Andrómeda de nuevo y tras eso podríamos trabajar juntos en el proyecto de la Torre que mencionabais antes.

A Marte le gustará ser tenida en cuenta en todo esto.


-El comentario de Neptuno trajo algo de calma a una conversación que se estaba poniendo tensa, debido al descontento de los demonios...

¿Qué decisión tomarían al respecto...?


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